miércoles, 25 de diciembre de 2013

La mayoría de imágenes y el retablo del Santuario de Muxía son irrecuperables





El Santuario de A Virxe da Barca en Muxía ha amanecido el día de Navidad bajo un gran manto de llamas. El 112 recibió el avisó de incendio a las 08.29 de la mañana. Dos vecinas de la zona, que habían salido a correr como cada día, detectaron un resplador a través de una de las ventanas laterales, así como olor a humor, por lo que alertaron rápidamente al cura. Las primeras hipótesis mantienen como causa del incendio la caída de un rayo en un caja de empalmes eléctricos, próxima a la sacristía de la iglesia. Bomberos y Protección Civil de la toda la comarca han trabajado en la extinción del fuego, ya extinguido, con un fuerte viento que dificultó las tareas de extinción.

Ya por tarde, y después de que los bomberos abandonase la zona al dar por extinguido el incendio, hubo un pequeño rebrote en la sacristía. Voluntarios de Protección Civil se vieron obligados a remover las cenizas para evitar que se propagasen las llamas.

Las intensas llamas han destrozado todo el Santuario, salvándose apenas algunas imágenes, y con el retablo principal totalmente calcinado. El retablo barroco del Altar Mayor era una de las joyas del templo. Databa de 1717 y fue obra de Miguel de Romay.

En el interior del Santuario de A Virxe da Barca, los retablos laterales del templo, según la agencia EFE, han resultado quemados, aunque no en su integridad, y sólo se han salvado de las llamas elementos como bancos o confesionarios, de menor valor cultural. Voluntarios de Protección Civil cargaron en un camión las pocas imágenes y piezas que se salvaron, así como los citados bancos. La cúpula central se mantiene en pie, aunque los bomberos y efectivos que trabajan en la extinción de las llamas consideran que podría caer también.

No resultó dañada, sin embargo, el original de la Virxe da Barca, ya que se guarda con importantes medidas de seguridad en otro otro punto de Muxía. La réplica resultó completamente calcinada.

Los vecinos de la zona, muy arraigados a la Virgen, se desplazaron hasta el templo para comprobar el estado del Santuario, e incluso insinuaron el milagro protector de la Virgen con el pueblo dado que, según afirmaron los vecinos, de caer el rayo en el pueblo hubiese provocado daños en muchas casas.

El alcalde de Muxía, Félix Porto, mostró su desolación por lo ocurrido. El edificio está «completamente destrozado», explicó. «Nadie se podía imaginar que el santuario quedase reducido a la nada en apenas dos horas. El interior ha desaparecido», agregó el regidor, que insistió en que este incendio será «un auténtico desastre» y, con él, «se va una parte de uno. Es un día negro para la comarca», concluyó. De todos modos, aseguró que había recibido numerosas muestras de apoyo y que confia en que el Santuario pueda estar recuperado para la celebración de la Virxe da Barca el próximo mes de septiembre.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, trasladó su solidaridad con los vecinos de la zona y se comprometió con el alcalde de Muxía, Félix Porto, a reconstruir el Santuario da Virxe da Barca «entre todos». Feijoo subrayó la gran devoción de los marineros con la Virgen y la importancia que tiene su santuario para muchos peregrinos que deciden finalizar allí su Camino.

La Diputación de A Coruña también se ha apresurado a mostrar su «fondo pesar» por lo sucedido y afirmó que «colaborará co que sexa necesario» para a recuperación do Santuario.

El Santuario de A Virxe da Barca fue sometido hace tan solo unos meses a un tratamiento específico para acabar con los males que acababan con la salud de la piedra. El mayor problema que presentabla el templo era el de una importante erosión de las piedras de sus muros. Los bloques iban perdiendo volumen poco a poco, algo que se podía apreciar a simple vista. La culpable de tal asunto era la sal del mar. La solución fue sencilla pero técnicamente laboriosa. Hubo que quitar,a mano, todo el cemento de las juntas y sustituirlo por un mortelo de sacrificio, que tiene la ventaja de frenar el deterioro de la piedra. La actuación fue financiada por el Ministerio de Cultura, que invirtió cerca de 400.000 euros para recuperar el inmueble.

Dos vecinas que corren habitualmente por la zona del santuario alertaron al párroco, Manuel Liñeiro, pasados unos minutos de las ocho de la mañana. Le comentaron que creían que había humo en el templo, por el olor, y que habían visto un resplandor a través de una ventana lateral. El sacerdote se acercó al santuario e incluso abrió una puerta pequeña, momento en el que detectó la magnitud de las llamas. Esta mañana, el párroco siguió todas las labores de extinción, muy emocionado y afectado: «Queimouse absolutamente todo, non queda nada. Isto é un desastre».

  

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