jueves, 3 de octubre de 2013

¿Como envenena el Mercurio?



¿Se han preguntado por qué a las mujeres embarazadas se les aconseja reducir el consumo de atún?
El atún, al igual que otros peces depredadores grandes, está contaminado con mercurio. El mercurio es una neurotoxina muy potente. Más de 400.000 recién nacidos se ven afectados por contaminación por mercurio cada año. Pero, para empezar ¿cómo se contaminan el atún y otros peces?
Las siguientes diapositivas muestran cómo el mercurio contamina los alimentos y cómo puede dañar el cerebro en desarrollo del feto.






Las plantas energéticas de carbón son la principal fuente de mercurio tóxico. Emiten el 72% de toda la contaminación tóxica de mercurio por aire.
Cuando la chimenea de carbón no se filtra, se emiten al aire durante la quema de carbón mercurio y otras toxinas venenosas como el arsénico, el plomo, el níquel, el cromo y gases ácidos.
Ese mercurio se desplaza a través del aire por todo el mundo y cae con las lluvias en embalses, ríos, lagos y océanos. Cada país ha emitido algún tipo de aviso sobre pescado a causa de la contaminación por mercurio peligroso.





Los microorganismos del agua lo convierten en una forma altamente tóxica de mercurio, denominada metilmercurio. Esas bacterias hacen que el mercurio pueda ser absorbido biológicamente por los peces que lo consumen.
El metilmercurio es absorbido por los peces a través de sus branquias. Se dispersa por la sangre a través de sus cuerpos y se acumula en los tejidos grasos.
El pescado contaminado es comido por otros peces, aves y mamíferos, incluidos los seres humanos.






Por lo general, cuanto más tiempo vive un pez, y más grande sea, más mercurio se acumula en su carne. La caballa, el mero, el fletán, el atún, el pez espada, el tiburón, la raya, la perca gigante, etc. contienen niveles altos de mercurio.






Una vez que comemos pescado contaminado, el metilmercurio va directamente a los órganos que tienen la mayoría de los lípidos, o grasas, donde se acumula.
Pechos: el mercurio se encuentra en la leche materna.
Cerebro: el metilmercurio es capaz de penetrar la barrera hematoencefálica, una membrana casi impenetrable de alta densidad que protege las células de nuestro cerebro.
Cordón umbilical: El metilmercurio cruza la barrera de la placenta para llegar al feto. El cerebro de un bebé tiene las mayores concentraciones de lípidos de cualquiera parte de su cuerpo.
Los fetos y los niños pequeños, cuyas estructuras cerebrales están todavía en desarrollo son especialmente vulnerables a la intoxicación por metilmercurio. El mercurio provoca la degeneración de las neuronas del cerebro, afectando el crecimiento del cerebro de manera que interfiere con el aprendizaje y el pensamiento.

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