miércoles, 19 de septiembre de 2012

Otro vaciado de un embalse provoca la muerte de centenares de truchas, esta vez en Ávila





La Asociación de Ribereños del Tormes y sus Afluentes (ARTYA) ha denunciado hoy el "desastre ecológico" ocasionado en el suroeste de Ávila, donde la apertura de la presa "La Retuerta", en el cauce del río Aravalle, ha supuesto la muerte de "centenares de truchas", algunas de gran tamaño (por encima del kilo y medio de peso).

Este colectividad ha señalado en una nota de prensa que tanto el vertido de lodos aguas abajo de la presa, como la disminución de la masa de agua del pantano, han causado "importantes daños al río y a su fauna acuícola", debido al aumento de la turbidez y la falta de oxígeno.

El Aravalle, un afluente del Tormes, es un río de montaña situado en la vertiente norte de la Sierra de Gredos, que conserva su fama de truchero y cuyo recorrido está salpicado de presas o retenciones de agua que sirven para regar prados y huertas.

Según el presidente de ARTYA, David Gutiérrez, por el momento se desconoce quiénes son los "responsables del desastre", después de hablar con técnicos de la Junta y de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), así como con representantes del Ayuntamiento de Umbrías (Ávila).

Gutiérrez sostiene que el origen de lo sucedido se encuentra en "la apertura de las llaves del caudal de la presa" la pasada semana, lo que provocó el arrastre de lodos que causó la muerte de cientos de truchas aguas abajo, en una zona "de gran calidad ecológica y con aguas cristalinas".

Se trata de un tramo acotado sin muerte, que tiene "una gran capacidad de cría y que se encontraba en un aceptable estado de conservación, con gran cantidad de población piscícola, aunque de pequeño tamaño", tal y como señala David Gutiérrez.

Al problema del arrastre aguas abajo, se ha sumado la bajada del nivel aguas arriba de la presa, lo que unido al "estado penoso de conservación" del río en esa zona, ha supuesto un aumento de la turbidez en las charcas y un descenso del nivel de oxígeno.

Gutiérrez afirma que los ribereños sabían que esta presa construida hace más de treinta años "no reunía condiciones y estaba llena de lodos", pese a lo cual "nunca se han realizado actuaciones de limpieza y conservación".

Ante esta situación ARTYA exige que se conozca el origen de lo sucedido y el nombre de "la entidad responsable de que se abriera la compuerta", para que "asuma los daños causados".

Asimismo, reclama la realización de las labores de restauración del entorno y la limpieza del pantano.

El Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León en Ávila, analiza las posibles causas de lo sucedido.

"La apertura de las llaves del caudal de la presa la pasada semana provocó el arrastre de lodos causando la muerte de gran cantidad de truchas aguas abajo", ha señalado, en una zona "de gran calidad ecológica, con aguas cristalinas, en un tramo acotado sin muerte que tiene una gran capacidad de cría, y que se encontraba en un aceptable estado de conservación y con gran cantidad de población piscícola, aunque de pequeño tamaño".

El problema "no ha sido solo el vertido aguas abajo", ya que el nivel de agua aguas arriba de la presa, y el estado penoso de conservación, con gran acumulación de fango, ha supuesto un incremento de la turbidez de las charcas que han quedado, y un descenso enorme del nivel de oxigeno, que unido a la alta temperatura del agua", ha supuesto unas condiciones "fatales" para la fauna acuática y especialmente para la población de trucha común.

  

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